In memoriam

En este apartado queremos tener siempre muy presentes a dos grandes músicos y personas que el año pasado nos dejaron: nuestros amigos y compañeros Alfonso López y Cayetano Moraño. Fueron esposos, padres y amigos ejemplares. Exponemos a continuación una breve reseña de cada uno de ellos.

Cayetano Moraño Sánchez

Nació en Hinojosa del Duque (Córdoba) en 1933. Se inició en la música con once años. Recibió clase durante los siete años que estuvo en la banda de su pueblo, con el director, mi padrino, y por el que sus padres le llamaron Cayetano. Allí tocaba el fliscorno. Descayetano-001pués hizo oposiciones de paisano para el ejército. Al no haber plaza en Córdoba, pidió destino a Sevilla, donde estuvo dos años muy buenos en el Regimiento Soria nº 9, que entonces estaba dirigida por Mas Quiles, y en la cual llegó a tocar dos veces tras la Esperanza Macarena. Tras esto se trasladó a Córdoba en el Regimiento de Lepanto nº 5, cuyo director era Pedro Gámez. Este tiempo como músico lo compatibilizó con su oficio como impresor gráfico. Pasó a formar parte tiempo después de la Banda de la Cruz Roja (Córdoba), en la que estuvo veinte años, con la que acompañó durante un tiempo a la Hermandad de la Misericordia.

Ya en los años 70, empezaron sus primeros contactos con la Banda Municipal. En un principio por su horario laboral de la imprenta, no pudo compatibilizar su participación en la banda, hasta que en 1974, bajo la batuta de Luis Bedmar, entró contratado como trombón. Así estuvo durante siete años, cuando se presentó a las oposiciones, obteniendo plaza de funcionario hasta su jubilación.

Era una persona tremendamente familiar, muy atento con todos y con permanente actitud de acogida y cariño con su esposa Anuncia y sus hijos.

Fue en 2004 cuando ingresó en nuestra banda, con muchísima ilusión, tras un período de inactividad musical. Gracias a su hijo José Luis y a su nieto, que ya formaban parte de la banda, le convencieron para ello. Persona afable y cordial, siempre tuvo palabras de aliento a los jóvenes especialmente, a los que animaba a que aprendieran música en el conservatorio. Mostraba gran dominio y maestría interpretando el fliscorno (que era su instrumento de toda la vida), y nos deleitó en numerosas ocasiones a todos los que tuvimos la suerte de compartir estos once años con él como compañero. El 26 de noviembre de 2011, coincidiendo con el décimo aniversario de la fundación de nuestra banda, le ofrecimos un homenaje que tuvo lugar en el Oratorio de San Felipe Neri, y que para él supuso una gran sorpresa y alegría. Nos dejó de manera inesperada, y hasta última hora estuvo participando activamente en casi todas nuestras actuaciones y actividades, con la misma ilusión que aquel niño que empezaba…

Alfonso López Díaz

Nacido en Villacarrillo (Jaén) en el año 1950, era policía nacional en Segunda Actividad. Enamorado de su tierra de adopción, Córdoba, donde vivía desde hacía ya casi cuatro décadas, nunca perdió sus raíces jiennenses, ya que fue alfonsolopez-001miembro activo de la Casa de Jaén en Córdoba y aprovechaba sus vacaciones y tiempo libre para retornar a su pueblo natal en cada ocasión posible, en especial en las fiestas del patrón, el Cristo de la Vera Cruz. Sus grandes pasiones en la vida han sido su familia, su trabajo y la música.

A su inseparable esposa, compañera, amor y devoción, Feli Martínez, la conoció hace 45 años, de los cuales 40 de ellos han sido un fructífero matrimonio de cuyo amor nacieron sus hijos, de los que estaba profundamente orgulloso y hacia los que nunca le faltaban elogios llenos de fundamento cuando salían a relucir en la conversación amable y fluida que gustaba tener con sus amigos. Trabajador incansable, aprendió el oficio de mecánico con tan sólo 14 años. Tras la licencia en la mili ingresó en la Policía, destinado en Moratalaz. En 1978 aprueba una plaza por oposición de mecánico de automóviles (cuerpo de Policía Nacional) y elige destino en Córdoba, por ser el lugar más cercano a su pueblo: a su gente y a sus olivos que más que trabajo, como él reconocía, “le daban la vida”.

Músico con afición desmedida, comenzó tocando la trompeta y el fliscorno en la banda de su pueblo con tan sólo 8 años. Marchó a la “mili” con 20 años con destino al Cuartel de Tablada (Sevilla). Fue en aquella ciudad donde asistió a clases de solfeo y fliscorno en el conservatorio y dentro del ambiente musical, era aconsejado por su paisano y amigo Pedro Gámez. En sus tiempos de permiso y llamado por su afición a la música y por los toros, llegó a tocar la temporada taurina completa con la Banda del Maestro Tejera. Posteriormente, su gran pasión musical quedaría latente hasta el año 2005, cuando la retoma intensamente al entrar a formar parte de nuestra banda de música. Durante estos diez años de componente de la banda de música su huella ha marcado profundo, habiendo forjado nuevas amistades de todas las edades, que encontraban en él tanto a un amigo como también el espejo donde mirarse. En la banda ha tocado el fliscorno además de realizar otras labores como impartir clases a nuevos componentes y sobretodo hay que nombrar su destacada labor como archivero, que él mismo reconocía que era su “debilidad”, con un encomiable trabajo de orden, y una adaptación a las nuevas tecnologías digna de alabanza.

Se marchó en paz, rodeado del amor de su familia y del cariño de sus amigos y con muchos proyectos e ilusiones pendientes que a buen seguro cuidará -con el mismo cariño y esmero que ponía en cada cosa que emprendía- desde arriba para que se cumplan.

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